La tierra a sus pies
Todo el que ha viajado en un asiento de avión del lado de la
ventana, se ha topado con ese hipnótico paisaje. Desde allá arriba, los lotes
de tierra, las cuadrículas de edificios, los ríos, los parques, se ven
perfectos, como un enorme patchwork que provoca tocar. Eso debe haber pensado
Florian Pucher, un arquitecto austríaco, formado en la Universidad de Artes
Aplicadas de Viena, que se mudó a Beijing en el año 2004 y que creó la alfombra
Landcarpet, un homenaje a estas vistas desde el cielo para poner cualquier
rincón de la casa.
Pucher y su socia, la diseñadora gráfica china Sophia Liu
Bo, definen su producto como “una moderna alfombra de área inspirada en la
naturaleza, que muestra el mundo desde arriba”.
Este tapete se ganó el premio Elle Decoration International
Design en el 2009 y hoy en día cuenta con varias ediciones limitadas a 88
piezas por modelo, cada uno de los cuales ha sido tomado directamente de un
paisaje real.
El punto de partida para sus alfombras es ni más ni menos
que una foto satelital, desde la que se trabaja cada diseño. Cada modelo
representa un paisaje distinto, y la idea es que los cinco continentes estén
representados. De manera que, dependiendo del modelo elegido, lo que se contempla
“desde el cielo” puede ser un campo de lavanda en Europa o una pradera en la
que pastan corderos en Nueva Zelanda. Por cierto, que es de este país de donde
proviene la lana con la que se fabrican las alfombras.
El trabajo de este dúo va desde proyectos de arquitectura,
diseño de productos, interiores y gráfico y operan desde distintas ópticas, a variada
escala y con la colaboración de profesionales de diversas disciplinas.
El hecho de que tengan esa mezcla de orígenes culturales se
refleja en la manera en la que enfrentan cada proyecto, así como la naturaleza
de sus disciplinas va mostrando sus particularidades entrelazadas en el trabajo
cotidiano. Según su filosofía, reflejada como un lema en su página web
http://www.florianpucher.com, “ser un diseñador significa ser un apasionado y
atrevido con respecto al diseño, perseguir y construir ideas”.
La alfombra Landcarpet es mucho más que una pieza
decorativa. Tiene el poder hipnótico de las obras de arte y la capacidad de
desatar la imaginación de los buenos juguetes. Y es sin duda un artículo que,
además de permitir dividir un área de otra en la casa o en cualquier espacio,
va a convertirse en eso que a algunos decoradores les gusta llamar
“conversation starters” (iniciadores de conversación). Y ¿quién no quiere tener
en casa algo que invite a conversar, a imaginar paisajes o, simplemente, a
soñar que se está volando? En avión o por sus propias alas. Decida usted.
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